Querido alumno, vamos llegando al final de los temas sobre los que me
comprometí hace unos meses a hablarte. Sin duda esta carta es la más importante
de todas, aunque no tiene que ver tanto con lo que tienes que saber (tus
aptitudes), cuanto con cómo deberías ser (tus actitudes) para que te vaya mejor
en esta profesión.
Ya hablamos que si trabajas en comunicación,
independientemente de tu responsabilidad, es imprescindible que seas creativo y
que ello no quiere decir que escribas anuncios ni que inventes nada nuevo, sino
que veas la creatividad como la facultad de combinar viejos elementos de una
manera nueva para conseguir resultados diferentes.
Las siguientes dos actitudes son aquellas
que el ser humano trae de fábrica. La curiosidad, que se va perdiendo según se
deja de ser niño, y la rebeldía, que se va perdiendo a medida que se deja de
ser joven. En nuestra profesión no es que haya ningún niño ni muchos
adolescentes trabajando, pero desde luego he comprobado que son las dos
características que hay que mantener vivas a toda costa.
La curiosidad es el hambre de la
inteligencia y verás que siempre destacan aquellos que están todo el día
mirando cosas nuevas, indagando nuevas vías, probando nuevas maneras… y por
otro lado la rebeldía es necesaria para la innovación, y es imprescindible para
cambiar las cosas en un entorno que cambia muy rápido y constantemente. Cuestiónate
todo lo que haces cada vez que lo hagas y verás que siempre hay una razón para
hacer las cosas de manera diferente a como te enseñaron que se hacen. Durante
toda tu vida vas a estar aprendiendo y te darás cuenta de que cuanto más sabes,
más te queda por aprender. Haz caso a quien te enseña pero no te creas nunca
que es la única forma de verlo, siempre hay otra.
Desconfía de quien te dice que ya lo sabe
todo sobre publicidad: es el síntoma de que sin darse cuenta, ya ha empezado su
decadencia. Con la siguiente actitud pasa lo contrario que con las dos
anteriores: Nacemos casi siempre sin ella y la vamos adquiriendo con los años:
Es la paciencia, absolutamente necesaria para conseguir la excelencia en las
cosas que hagamos en el mundo de la comunicación. Se paciente, dale a cada cosa
el tiempo que se merece, maneja el tiempo con cuidado y deja madurar cada cosa
que hagas lo suficiente como para que estés seguro de que ha llegado su
momento.
Con la paciencia también se desarrolla otra
capacidad que también, si la cuidas, mejora con el tiempo, pero que si la
descuidas se convierte en el problema crónico (que paradoja) de muchos
profesionales de la comunicación: escuchar. Sólo mientras callas eres capaz de
escuchar y entender las cosas.
Y esto lleva al siguiente punto: aprender a
pensar. en la universidad te estarán enseñando muchas cosas, pero no hay una
asignatura que se llame así. de eso te tienes que ocupar tú. Descuida que
maestros y ocasiones no te van a faltar, porque en este trabajo continuamente
vas a estar con muchas personas, jefes, compañeros, colegas, amigos,… que son
ejemplos de cómo se puede pensar diferente. no atiendas tanto a lo que dicen
sino a cómo razonan. también eso se debe copiar. Aprende a decir que no. La
publicidad está llena de malísimas obras por no saber negarse a hacer algo que
interiormente sabes que no tendrías que hacer. No trabajes obsesionado con
gustar a tus jefes o a tus clientes, a veces están equivocados y a la larga a
ti te van a conocer y reconocer por lo que tú hayas hecho. si no dices que no a
lo que no es bueno, a la larga se volverá contra ti. Arriesga, comete errores
sin miedo, pero que sean los tuyos. rodéate de gente mejor que tú y te ayudarán
a ser mejor, pero luego sé generoso con ellos: comparte los éxitos, comparte lo
que sabes y ayúdales a mejorar en otras cosas.
Este es un mundo difícil y te vas a encontrar constantemente con
dificultades. Te vendrá bien una gran dosis de optimismo. Que veas la botella
siempre medio llena es imprescindible para que mantengas las ganas de seguir. No
trates de parar las enormes olas, aprende a surfear en ellas y diviértete; en
publicidad, solo de gente que se divierte salen cosas geniales. Al principio
confía en los que más saben pero según vayas cogiendo experiencia confía en tu
instinto. No es mas que tu experiencia acumulada con todo lo que
profesionalmente has vivido, la sabiduría que vas adquiriendo que sin que apenas
lo percibas te va orientando sobre lo que has de hacer.
No te olvides nunca del respeto. En esta
profesión he visto a gente que lo olvida, ofuscada por su condición, su cargo o
su presupuesto. Independiente de que seas jefe o subordinado, cliente o proveedor,
respeta siempre a quien tienes enfrente, y también hazte siempre respetar.
Sé que son demasiadas cosas, pero son todas
importantes. Ten en cuenta que no son las empresas, sino las personas que hay
en ellas las que marcan la diferencia, y casi siempre coincide que reúnen y
practican muchas de estas actitudes de manera constante.
Por último, no te olvides del esfuerzo. Ni
en comunicación ni en ningún otra profesión, nadie ha conseguido nada sin el y
desde luego esta si que es la constante que está detrás de los más grandes y de
los más geniales.
Animo que no hay nada de lo que te he dicho
que no esté al alcance de cualquier persona.