Esta semana tuve el honor de presentar un libro que habla de marcas… y de personas.

Lo ha escrito Jose María Batalla, un creativo publicitario que ha trabajado en grandes agencias, ha creado grandes campañas, ha trabajado para grandes marcas,… y sobre todo es una gran persona.

En este sector -en todos-, donde lo normal es ver cómo el éxito aleja del mundo real a los profesionales que han triunfado, y donde lo normal es que ese éxito les oriente hacia la siguiente ambición profesional en una carrera sin final, encontrar a gente como Jose María es muy gratificante.

Con 52 años sigue pensando en la mejor manera de cambiar el mundo, y además, lejos de dejarlo en las buenas intenciones de cualquier adolescente, sabe que sólo puede hacerlo a través de lo que mejor sabe hacer él como creativo: crear buenas ideas y ponerlas al servicio de buenas causas.

También sabe que las grandes marcas son potentes maquinarias, que cuando empujan algo con sus recursos, pueden iniciar un movimiento poderoso que les puede devolver buenos beneficios y puede hacer crecer su negocio más y más. Pero Jose María, que ha ayudado a vender más coches, mas teléfonos y más de todo, que ha creado campañas memorables que vendían más colonias gracias a una chica que buscaba a Jacks, no se queda satisfecho con pasar por la vida como alguien que sólo ha hecho buenas campañas publicitarias, y hace años empezó a dedicar tiempo y esfuerzo, en su tiempo libre y sin ánimo de obtener lucro con ello, a generar ideas que en lugar de vender más, ayuden a alguien a ser más feliz.

Además sabe que para ayudar a alguien que de verdad lo necesita no hace falta irse a Africa y rodearse de niños llenos de moscas para darles juguetes y luego hacerse fotos con ellos que poner en Facebook. A lo largo de estos años ha generado ideas que han dejado feliz a gente próxima a nosotros, a través de la suma de pequeñas acciones de mucha gente, que sumadas han obtenido un gigantesco resultado. Proyectos como “El mundo al revés” que puso en marcha entre líos empleados de su agencia, acciones de solidaridad a través del simple envío de postales a una adolescente enferma, o de puromover la recolección de cepillos de dientes, le han ido llevando a practicar de manera cada vez más intensa algo que le llena de satisfacción: llegar a casa y poder decir que ha dedicado algo de su tiempo cada día a ayudar a alguien sin esperar recibir nada a cambio por ello.

Y ahora ha decidido dar un paso más: ha creado una empresa, 1000Friends, que se propone conectar a las marcas que quieren ser más responsables, con causas necesitadas de la ayuda de estas empresas. Una simbiosis perfecta que él y el equipo del que se ha rodeado son capaces de conseguir de manera profesional para que el beneficio sea siempre mutuo.

El libro que ha escrito es una lectura recomendada para todas las personas con responsabilidad dentro de una empresa. Nos cuenta como las empresas ya no pueden quedarse en meras generadoras de beneficios, no pueden simplemente dedicar el 0’002% de sus ingresos (Cifra donada por las empresas del Ibex 35 a causas sociales en España) y tratar con ello lavar su conciencia de cara a sus clientes.

Nos cuenta también que en todo el mundo los ciudadanos se están volviendo más sensibles y aunque ayudar a buenas causas directamente no haga vender más a una empresa, ser insensibles con sus comportamientos o ser poco éticas en las actividades con sus empleados o con la sociedad puede provocar que vendan mucho menos. 

Hemos vivido años esperando que los políticos solucionen nuestros problemas y cada cuatro años les votamos para que luego no hagan demasiado. A las marcas en cambio les votamos todos los días. Cada vez que compramos una marca damos apoyo a una empresa que puede hacer mucho más que todos los que hasta ahora tenían alguna credibilidad y que poco a poco han ido perdiendo: políticos, organismos, medios de comunicación,…

El libro no trata de denunciar nada. Trata de poner muchas referencias y mostrar muchos ejemplos de los beneficios que puede aportar a una empresa ponerse en serio a apoyar causas sociales.  También cuenta la manera de ponerse manos a la obra para no hacerlo mal y no equivocarse.

Como he dicho muchas veces y repito ahora con más sentido, no he creído nunca en las empresas. Sólo creo en las personas que las gestionan. Este es un libro para que esas personas duerman mejor a la vez que hacen que sus marcas tengan más valor. Vale la pena leerlo.