Hoy cierro el año profesionalmente el año con un bonito evento. Se trata de dar una breve conferencia junto a dos buenos profesionales, Juan Merodio y Alvaro Merino, con el objetivo de alegrar un poco las Navidades a algunos niños y familias que no lo están pasando bien. Todos los asistentes, a modo de entrada, dejarán en la entrada un juguete nuevo para ellos:  http://bit.ly/1dqGFwL 

Voy a hablar allí de la felicidad y las redes sociales en esos veinte minutos. Es fácil para mi, porque particularmente estoy convencido de que las personas son felices en la medida de que mantienen durante su vida buenas relaciones con los demás. Precisamente en los estudios que desde el Instituto de la Felicidad de Coca-Cola se han llevado a cabo, una de las constantes que se mantienen en cualquier colectivo como indicador de la felicidad es la capacidad de establecer buenas relaciones con los demás. Lo cuento con detalle en mi libro “La Marca de la Felicidad” porque ha sido una de las claves de Coca-Cola a la hora de construir su comunicación.

Hay que mantener buenas relaciones para ser feliz, y precisamente las redes sociales son un activador de las relaciones con los demás. La tecnología nos ha permitido varias cosas:
Que podamos estar conectados siempre y en todo lugar con nuestro grupo de personas queridas, que podamos compartir nuestros momentos de felicidad a través del envío de pequeñas muestras de esos momentos, -fotos, videos, reflexiones, textos, música,…- y que aumentemos exponencialmente el número de personas con las que nos relacionamos, teniendo más a mano a los de siempre, mejorando la comunicación con los que no están cerca y recuperando aquellos que habíamos perdido a lo largo de nuestra vida.

Pero, además de estar conectados y de compartir la felicidad con otros, hay algo que es lo que más felicidad produce en las personas y que se ha comprobado científicamente: Agradecer a otros algo.
Os dejo un maravilloso video (lo siento, está en inglés) que muestra como a algunas personas que asisten a una entrevista, se les pregunta por aquellas personas que son o han sido más importantes en su vida, y tras citarlas, se les pide que las llamen por teléfono en ese mismo momento y les den las gracias por aquello que hayan hecho por ellos en algún momento. Es emocionante ver sus caras, y tras comprobar los niveles de neurotransmisores que delatan la felicidad, se ve que están rebosantes de ella después de la llamada.


Hoy las redes nos permiten compartir y agradecer a los demás constantes pequeños actos y eso nos puede hacer más felices personalmente.
También las redes nos hace mejor sociedad. Hoy Internet y las redes nos permiten hacer más cosas por los demás socialmente. La tecnología nos ha dado una fuerza tremenda que podemos administrar para luchar contra causas justas y los ejemplos de las plataformas de ayuda colectiva como change.org están consiguiendo actuar sobre leyes o decisiones de los gobernantes de una manera que antes no era posible. Este video es el ejemplo de algunas cosas que esta plataforma (hay muchas otras) han logrado en este último año a través del apoyo personal de mucha gente:



Son muchas las ventajas de las redes sociales, y por tanto la conclusión fácil y lógica es que estas nos pueden hacer más felices como personas y como sociedad. 
Pero prestemos atención al modo en que las usamos, porque si lo hacemos mal pueden conseguir el efecto contrario. Si no somos capaces de mantener el contacto directo con la gente a través de la conversación, si perdemos el tono, las miradas, las expresiones, los gestos, los silencios,… estaremos perdiendo la mayor y mejor parte de nuestras conversaciones con los demás. 
Os dejo un bonito video que cuenta cómo la misma conversación, hecha primero a través de whatsapp y después repetida cara a cara, hace que las mismas palabra tengan efectos totalmente diferentes.


Y si a nivel personal un mal uso de la tecnología en nuestras relaciones nos puede hacer infelices, a nivel social el abuso de las mismas nos puede llegar a la absurda situación que vemos a diario, donde la gente está al lado nuestro, pero no está presente porque su afán por compartir fotos, capturar  momentos, o hacer cualquier cosa con los móviles, hace que nos perdamos lo mejor de nuestra vida que está pasando justo a nuestro alrededor. Este video lo cuenta genial:


Así que ahora que llegan momentos de parar y reflexionar de cara a un nuevo año, piensa si lo estás haciendo bien, y acepta mi humilde consejo: usa las redes sociales para compartir con los que están lejos tu vida y tus experiencias, pero no dejes de hablar con los que tienes al lado, dáles más importancia a los momentos que vives, de vez en cuando escribe cartas a mano a quien quieras decir algo importante y dale la mayor importancia a algo que ha demostrado que eleva los niveles de felicidad más que ninguna otra cosa: abraza a quien quieras. Eso nunca lo podrán hacer a través de las redes sociales.

Espero que pases unas buenas Navidades y que 2014 sea el mejor año de tu vida.
Sé feliz.